Los emprendedores culturales debemos entender algo, no somos diferentes o de otro mundo; compartimos muchas características con toda aquella persona que desea hacer un sueño realidad, emprender un negocio y ser libre e independiente, financieramente hablando.

Me di cuenta de ello viendo a los emprendedores y a todo aquel influencer que habla del emprendimiento y los negocios; y al parecer, son unos tiburones en sus gremios. 

Me di cuenta que también de ellos podemos aprender y de hecho yo en esta ocasión te comparto cuatro puntos que aprendí viendo a los tiburones (de negocios) afuera de la pecera, es decir,  desde el exterior de su industria y negocios.

1.- Contrata gente mejor que tú …

Como se ha mencionado anteriormente, no es recomendable ser un todologo, es mejor buscar a los expertos en el tema, asesorarse y emprender o mejorar tu iniciativa de la mano de ellos. De hecho hay un emprendedor mexicano muy famoso dentro de las redes sociales (Carlos Muñoz) que recomienda tener detrás de ti a tres personas: un experto, un coach y un mentor.

No sé si todo ese trío es necesario, pero si pienso que es una recomendación muy buena el dejar que expertos en un tema sean los que te ayuden a construir y/o desarrollar tu empresa; y creéme aplica para tí galerista. Si no pregúntale a Larry Gagosian o revisa sus entrevistas, él acepta contar con un grupo de expertos que lo asesoran en el rumbo de su imperio; especialmente, en los momentos cruciales: crisis, cambio del modelo de negocios, expansión, etc. 

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Al respecto, Arturo Elias Ayub agrega que también hay que ser humilde para reconocer y darles la confianza a esas personas, no solo para dar sus ideas, sino para ponerlas en práctica y tomar decisiones; lo que nos lleva a no intentar tener empleados inteligentes, sino líderes dentro de tu organización que puedan seguir trabajando sin que tú les digas qué hacer o estés presente. 

2.- No trabajes mucho, trabaja inteligentemente.

El segundo punto que aprendí es que la vida no consiste en trabajar lo más duro que puedas, sino trabajar inteligentemente. Lo cual nos lleva a que te preguntes respecto a eficiencia y lista de resultados de lo que estás haciendo ahora mismo. 

En este punto hay que tener una mirada real y honesta de nuestro trabajo, ver en qué estamos invirtiendo horas y horas; posteriormente, buscar o escuchar consejo para hacerlo más rápido y eficientemente. 

Esto se puede ejemplificar y aplicar en cosas muy sencillas; yo por ejemplo, pasé cuatro años haciendo uso de una agenda física, la cual actualizaba diariamente, esto me llevaba a veces más de una hora. 

Al final me decidí y aprendí a hacer uso de una agenda digital y con el tiempo me estoy enseñando a usar las aplicaciones de Google con la intención de tener mi lista de pendientes, tareas y reuniones de manera más fácil que si lo tuviera en físico o disperso en varias aplicaciones. 

Por otro lado, si eres investigador sería bueno que hicieras uso de Zotero o todas aquellas herramientas y aplicaciones que permitan recopilar y clasificar la bibliografía a utilizar en cualquiera de tus trabajos. 

Ojo, no por ser más eficiente trates de descuidar la calidad de tus trabajos y procesos.

3.- Crea redes.

Desconozco si sea tu caso, pero en lo que a mi respecta, en mi entorno la gente hacía pequeñas agrupaciones o formaba parte de varias, pero pocas veces las interconectaban.  

Al respecto Sandra Ontiveros Melgar nos decía que nos las pasábamos haciendo burbujas en donde nadie sabía que estaba haciendo el de al lado, no me di cuenta de la importancia hasta que vi que los tiburones de los negocios (emprendedores e influencers) dedican un buen tiempo tratando de interconectarse, crear redes de socios o de todos aquellos que les ayuden a seguir emprendiendo. 

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Lo cual nos lleva a develar la importancia del networking, si eres escéptico de esta práctica o piensas que eso es imposible en las artes y la cultura, estás equivocado.

En nuestro gremio el networking se puede dar (y se da aunque con otros términos) en una residencia o feria de arte.  

4.- Continúa con tu formación y desarrollo.

Otro aspecto importante que aprendí en los tiburones es que evitan caer en el conformismo. Todo el tiempo están tratando de lograr más; también que invierten en lo más valioso que tiene un ser humano; su persona.

En otras palabras, las personas de emprendimiento y negocios se cultivan a sí mismas. Algunas de las maneras tradicionales que ya conocemos; leyendo, tomando cursos, volviendo a la universidad o acercándose a expertos en algo que les interese.

Pero también hay otros que salen de su zona de confort, inician negocios en otras industrias, mercados y contextos; porque su libertad y estabilidad financiera los hace estar en una posición en donde lo que menos les preocupa, interesa u obsesiona es el dinero, sino el aprendizaje y la experiencia. 

Como verás no está mal ver y relacionarse con personas totalmente alejadas de nuestra realidad. 

Al final, de ellos podemos aprender y tomar algunas de sus estrategias como las que yo identifiqué, aprendí y estoy tratando de poner en práctica. 

Espero no lo eches en saco roto y empieces a ser más abierto, no solo para salir de tu zona de confort, sino también para acercarte a ese abogado, contador, administrador de empresas, etc. que piensas que es aburrido por ser todo un godín y estar bajo el sistema capitalista, pero que te puede ayudar a profesionalizar tu proyecto. 

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