En la entrega pasada hablamos de la importancia de la diversificación de las fuentes de financiamiento, pero aún quedan 4 puntos en los que hay que hacer especial hincapié en la gestión cultural entre crisis, confinamiento y la “nueva normalidad”.

Vamos a ellos. 

2.- Profesionalización:  

Si bien muchos estaban acostumbrados a llevar las empresas de las ICC y los proyectos culturales  “hay cómo se vayan llevando las cosas”, de manera laxa, en la informalidad e incumpliendo algunos aspectos esenciales de los derechos laborales y otros propios de las empresas. Hoy en día se topan con pared.

¿Por qué?

Primero, porque el no estar formalizados no pueden acceder a algunos beneficios de estar en el Sistema Tributario y de los que hablo en Formalidades que te protegen al estar dado de alta en Hacienda.

Posteriormente, el carecer de profesionalización te imposibilita para crear una buena planificación de tu iniciativa; sea empresa o proyecto cultural. En otras palabras, no tienes las herramientas que te permiten una buena administración; en la cual hay que saber priorizar y reducir el gasto. No solo eliminar personal, programas, servicios o productos, como estamos viendo en muchos casos actuales. 

Nunca es tarde para comenzar la profesionalización. Si decides hacerlo este puede ser un buen momento para redefinir la Misión, Visión y los Valores de tu empresa y adaptarlos a los cambios acaecidos no solo en lo económico, sino también en lo social; programando y definiendo qué proyectos deben continuar por resultar de interés para la sociedad y la cultura, y cuáles no  (Albero, Díaz, 2012).

No olvides evaluar la eficacia y la eficiencia, dando prioridad a la optimización de los recursos económicos y humanos de los que dispones (Albero, Díaz, 2012). 

3.- Consolidación de redes.

Como es bien sabido dentro del gremio la relación entre las entidades culturales era poca o nula. Era normal ver a las compañías de teatro, gremios de artistas, entre otros; ensimismados en su propia burbuja. 

Bueno, no siempre, porque cuando se deseaba ver a los “otros” se les percibía como “la competencia” con la cual había que luchar por las fuentes de financiamiento, el público, la aceptación, popularidad social, etc.; “ y todo ello en un tiempo en el que gestionar cultura significaba, en gran medida, programar actividades y ejecutar las políticas culturales de quien financiaba los proyectos, lo que, en ocasiones, dejaba poco margen de autonomía a las entidades” (Albero, Díaz, 2012).  

Al respecto recomiendo aplicar la estrategia del océano azul, un conjunto de acciones sistemáticas y prácticas que pretende descubrir un nuevo mercado en donde la competencia resulte irrelevante.

También es importante buscar nuevas formas de hacer las cosas a través de colaboraciones entre entidades, de la creación de redes, de compartir recursos, de encontrar nuevas formas de interacción entre la cultura y otros ámbitos como la formación, el ocio, etc.

Ana Belén Albero Díaz (2012).

No significa que tengas que ser amigo de todos, es imposible. Solo que promuevas la creación de sinergias en donde las organizaciones culturales se beneficien, terminando con el modo de gestionar la cultura de forma individualista y estancada.

Hoy más que nunca los actores del gremio artístico-cultural deben de sumar fuerzas para replantear o crear nuevos modelos de gestión. Claro, para ello ha de mejorarse la comunicación y colaboración, la cual incluso permitiría programar desde criterios cualitativos y no sólo cuantitativos. 

4.- Comunicación

Como ya bien lo mencionaba, la comunicación cobra mayor relevancia. Desde la perspectiva de Jaqueline Aguirre, es uno de los cambios más inmediatos e importantes para la gestión cultural.

Agrega; la comunicación cambia en todos sus sentidos […]. Si nosotros (gestores culturales) no queremos marginarnos del proceso inédito que estamos viviendo, tenemos que adaptarnos a los cambios. Que infiere llevar nuestro trabajo a las redes sociales, blogs, podcast, medios de comunicación y/o darlo a conocer por medio de Zoom, Meet y otras plataformas que permiten la comunicación desde la seguridad de nuestros hogares. 

Si bien es complicado cuando no estamos familiarizados con los formatos y la forma de interactuar en la virtualidad siempre podemos buscar asesoría, aunque sea en Google o un youtuber.

Declaración que devela que ahora los contenidos vienen de la mano de la tecnología. Entonces, no olvidando nuestra vocación de gestores culturales, haríamos bien en plantearnos en ¿cómo hacer la comunicación más humana y cercana? Al hablar de ello Jaqueline Aguirre recomienda hacer de nuestro entorno, el que se ve en pantalla, agradable y cómodo; pues al final de cuentas es nuestra puerta con el exterior. 

5.- Innovación:

Si ya mencionamos que debemos de apostar por nuevas medidas, formas y modelos de gestión no podemos dejar de lado la innovación, que claro, parte de gestionar con menos recursos económicos. Pero, siendo optimistas, puede ser la  oportunidad de planificar y actualizar proyectos adaptándolos a las nuevas situaciones, buscando la participación y la integración de todos los agentes involucrados”  (Albero, Díaz, 2012).

Si lo hacemos bien podemos lograr mayor  “eficiencia y eficacia de nuestras entidades, que contribuiría a la autogestión y, en consecuencia, a la pervivencia en el tiempo de nuestros proyectos culturales” (Albero, Díaz, 2012).

 Dicho lo anterior, ¿es realmente la crisis económica la que más amenaza al ámbito cultural?, tal y como lo preguntó  Ana Belén Albero Díaz hace ocho años.

No lo creo, los últimos análisis demuestran que si estamos en una situación de precarización, peligro y extinción es debido a una serie de problemáticas estructurales que solo se han intensificado con la pandemia y la reducción, eliminación o dificultad de financiamiento externo. 

Pero no por ello hay que tomar una perspectiva derrotista.

Somos valiosos y debemos de creérnoslo; y no solo nuestro perfil, sino también nuestro trabajo que cumple una doble función: social y económica; y en la cual se devela que “gestionar cultura en tiempos de crisis no supone únicamente, encajar —y trasladar— recortes, sino replantear el papel mismo de la cultura en una sociedad en crisis” (Albero, Díaz, 2012).

Te podría interesar |Lo que aprendí viendo a los tiburones afuera de la pecera…

Fuente consultada:

Albero Díaz, Ana Belén; “La gestión cultural en tiempos de crisis en las entidades sin ánimo de lucro. Una evolución necesaria”, [Web], TK, ASNABI, <http://www.asnabi.com/revista/tk24/albero_diaz.pdf> (consultado el 8 de noviembre del 2020).