Anteriormente, rescatamos una entrevista con Marcela Jiménez López, coordinadora del programa “Imaginación en movimiento, empresas y emprendimientos culturales” de la Secretaría de Cultura de Ciudad de México (con sede en El Rule), quien nos comentaba que el capital creativo es un elemento clave para emprender, si te preguntas ¿cómo identificarlo?, aquí te dejamos 9 pautas para ubicarlo y ver cómo sacarle provecho. Más aún en estos tiempos de Covid-19.

En esta ocasión, tuve el placer de platicar con Mariel Ramírez Castillo, directora general de Córima quién en esta ocasión nos comparte puntos clave para identificar, consolidar y comercializar tu capital creativo; y con ello, poder vivir de lo que te apasiona, de manera autosuficiente y sin depender de externos. 

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1.- Tener una correcta definición del capital creativo.

Primero lo primero, es decir, si vamos a identificar el capital creativo el primer paso es saber qué es. Al respecto, Mariel Ramírez Castillo nos comenta que el capital creativo son “los bienes y servicios culturales (tangibles y/o intangibles) que se desarrollan a partir del talento, creatividad, etc.”; y en el caso del gremio cultural, es el corazón de su sistema de negocio. 

Por ejemplo, en el caso de un escritor su talento es su forma y estilo de escribir, mientras su capital creativo son los libros, guiones, profesionalización/especialización en la corrección de estilo, en sí, productos y servicios (como el último) que puede intercambiar o vender; considerando que nos encontramos en un sistema capitalista del cual es muy difícil escapar.  

Tener consciencia de esto es lo que te diferencia de ser un empleado a un emprendedor. Pues el primero solo oferta su talento, mientras el segundo ofrece productos y servicios culturales, que más allá de comercializarlos, le permite ser autosostenible y no depender de otros para su subsistencia. 

2.-  Identificar tu capital creativo 

Una vez aclarada la definición de capital creativo, el siguiente paso es identificar, en tu caso, aquel producto o servicio, al cual también podemos llamar bien cultural. Sabemos que es difícil, dado que nuestras escuelas e instituciones nos llenan de teoría, historia de la humanidad o nos ayudan a desarrollar talentos durante 3 o 4 años, pero en ningún momento nos dicen qué hacer con ese talento, técnica o especialización en un tema.   

Para ello te recomendamos pensar en productos o servicios que puedes crear con tu talento o aquello en lo que te hayas formado. 

Pregúntate ¿qué puedo hacer con mi talento?, o ¿qué puedo hacer con toda esta información que tengo de un tema determinado?

Si eres artista plástico, piensa en el tipo de trabajos que has realizado. No solo en las pinturas; las pláticas y los talleres que haz construido y llevado a cabo en una institución o centro cultural también son capital creativo. 

3.- Conocer al cliente

Si de verdad quieres ser un emprendedor cultural y vivir de lo que te apasiona. Aunado a descubrir tus bienes culturales debes ver al exterior. Es decir, ve a quién o quiénes puedes ofrecer tu producto o servicio. 

Ojo, en términos reales no hay un público general, si bien es común verlo en la comunicación de eventos y actividades, no existe ni es funcional; por lo tanto, concéntrate en definir si estás buscando un comprador, usuario, visitante, espectador, etc.

Por consiguiente hay que construir tu buyer persona o el estereotipo de tu consumidor ideal.

Actualmente existen varios programas que se dedican a esto. Al respecto, el equipo de Mercarte me ha recomendado Hubspot, plataforma que no solo te apoya en la construcción de tu buyer persona; también te da las bases de cómo investigar a tu cliente/ usuario potencial, hacer encuestas y diseñar entrevistas. En Córima contamos con un modelo propio especialmente diseñado para empresas creativas y culturales. 

4.- Conocer a la competencia

Parte de ver al exterior también implica ser consciente que no eres el único, que hay otras personas e iniciativas que ofertan bienes culturales similares. Mariel Ramírez Castillo recomienda investigarlos. Visítalos si es posible de manera presencial, sino revisa su página web, ve lo que ofrecen, el cómo y su propuesta de valor. 

Quién sabe, tal vez puedas mejorar los servicios que ofrecen o ubicar un “vacío potencial”.

5.- Conocer el mercado 

El punto 3, como el 4, ya viene infiriendo que parte del proceso, en la conformación de tu bienes culturales, es conocer el mercado en donde puedes comercializarlos. En relación al punto, te recomendamos hacer un análisis de mercado o el propio de las industrias culturales. Te dejo un artículo relacionado: 5 puntos clave para un análisis de mercado en las industrias culturales. 

¿Quieres saber cuáles son los otros 4 puntos?                                           

Espérame en la próxima entrega. Créeme esto se esta poniendo bueno.