En las entregas pasadas te conté sobre algunos aspectos importantes a la hora de iniciar un proyecto cultural, en esta ocasión hablaremos del capital creativo, el elemento clave para emprender aquello que te propongas; este enfoque te ayudará  a romper con el paradigma que lo primero que se necesita es dinero.

Seguramente has escuchado el refrán de pájaro viejo no entra en jaula o más sabe el diablo por viejo que por diablo. Frases de uso popular que nos recuerdan la maravilla de acercarnos a personas que tienen una gran trayectoria en la industria en la que decidamos incursionar, quienes poseen un maravilloso tesoro, imposible de robar: la experiencia. 

Pensando en lo anterior, y con la finalidad de enriquecer el panorama de nuestro blog, más allá de la bibliografía escrita, he decidido recuperar una voz de la experiencia en el gremio cultural mexicano: Marcela Jiménez López, coordinadora del programa “Imaginación en movimiento, empresas y emprendimientos culturales” de la Secretaría de Cultura de Ciudad de México (con sede en El Rule).

Con una experiencia en el fortalecimiento de empresas y emprendimientos culturales, que rebasa, literalmente, mis años de existencia, me comentó que lo primero que debemos de tomar en consideración a la hora de portar la camisa de “emprendedor cultural” es preguntarse ¿cuál es mi capital?

Y no hace referencia al dinero; más bien, al capital creativo.

¿Y qué es el capital creativo? 

Son todos tus talentos, qué es lo que sabes hacer, qué es lo que te gusta; va en relación a dos preguntas fundamentales: ¿qué es lo que quiero hacer?, y ¿porqué quiero hacerlo?  

No se valen las respuestas: porqué sí, porqué suena bonito, chido, etc.; y mucho menos, porqué está de moda ser emprendedor.  

Si decides entrarle al emprendimiento debes considerarlo como un papel serio y adquirir compromiso con tu idea de negocio.  

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Y bueno, una vez identificado tu capital creativo; y dar respuesta a las dos preguntas claves (el qué y el porqué), no dejes de lado lo que puedes aportar a tu comunidad y al sector en el que te desarrollas.

Marcela Jiménez, recomienda preguntarse ¿para qué?, con la finalidad de afianzar el rumbo que quieres para tu iniciativa. 

Posteriormente, pasar a la propuesta de valor. En esta etapa te ayudará preguntarte, ¿qué es lo que diferencia mi propuesta de las demás?

Porque cierto es que todos los emprendimientos tienen algunas similitudes, pueden pertenecer a una misma disciplina por ejemplo, pero para triunfar debes de pensar cuál es ese plus que tienes y quieres aplicar en tu iniciativa.

¿Y ya que lo tengo? 

Comienza la redacción. Marcela Jiménez nos dice: escribe todas las ideas que se te vengan en mente, pero no en una sola sentada. Es un trabajo de varias sesiones.

Pensando en todos aquellos que creen que el dinero es la primera variable a considerar, la coordinadora nos contesta: se piensa que el dinero es en lo primero que debemos concentrarnos, porque la primera idea que le viene a la mente a un emprendedor es: no tengo dinero, no tengo recursos.

Pero no hay que dejar de lado, ni menospreciar, el capital creativo. Porque en tiempos de crisis es el elemento más valorado.

Continuará…

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